Hace poco más de diez años el SIDA aparecía como una
enfermedad circunscrita, en algunas ciudades de ciertos países industrializados, a
varones homosexuales y a drogadictos. En la actualidad, afecta a hombres, mujeres y niños
de todo el mundo, particularmente en los países menos desarrollados. Hacia el año 2000,
según los cálculos más moderados, habrá entre 30 y 40 millones de personas infectadas
con el HIV, agente responsable de la enfermedad, y el 90% de ellas pertenecerá al Tercer
Mundo. Los autores de los trabajos que aquí presentamos reflexionan, más allá del
aspecto par-ticular considerado por cada uno de ellos en su aporte al conjunto, sobre la
gravedad de la crisis y la necesidad de actuar de manera solidaria, venciendo temores y
prejuicios, en la convicción de que el SIDA es un problema de todos.