JOSE XAVIER MARTINI
Antiguas iglesias del noroeste argentino guardan tesoros
artísticos coloniales, en muchos casos extremadamente deteriorados. Desde hace tres
años, un taller de restauración lucha en Buenos Aires por conservar la vida de las
preciadas imágenes. Compleja y sutil reunión de conocimientos artísticos y
tecnológicos, la fascinante y anónima tarea de los restauradores ha dado sus primeros
frutos y muchas de las obras, luego de haber sido expuestas en el Museo Nacional de Bellas
Artes, han vuelto, restauradas, a los pequeños pueblos y capillas que las cobijan, en
muchos casos, desde hace siglos.