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Volumen
1 - Nº 6
Febrero-Marzo 1990 |
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La observación del Sol desde el espacio Entre 1973 y 1974, el Skylab, laboratorio orbital tripulado, permitió profundizar el conocimiento de los procesos básicos que ocurren en el Sol y, en particular, establecer la preponderancia tanto estructural como energética de los campos magnéticos a todos los niveles de la atmósfera solar. La instrumentación del Skylab constaba de:
Del análisis de los datos provistos por la serie OSO y luego
por el Skylab surgieron interrogantes que requerían de una nueva
generación de instrumentos. En 1981, Japón lanzó un satélite dedicado a la observación del Sol, el Hinotori, de apenas 180 kg de peso. En cuanto a misiones futuras, dicho país ha decidido la puesta en órbita de un satélite, el SOLAR-A, para el estudio de la radiación energética emitida en fulguraciones solares. La instrumentación, parte propia y parte provista por EE.UU., consta de dos instrumentos de imágenes en rayos X, duros y blandos, y dos espectrómetros, uno de tipo Bragg para la observación de líneas espectrales y otro para la detección de emisión en el continuo a mayores energías. Las observaciones serán superiores a las realizadas por los satélites en el último máximo: el SMM y el Hinotori. El Gamma-Ray Observatory (GRO) de EE.UU. también está planeado para observar radiación en muy alta energía. Su objetivo primario es la detección de radiación celeste, aunque con capacidad para la observación solar realmente impresionantes. Conocido anteriormente como la Misión Polar Solar Internacional, Ulises llevará detectores para la observación de la emisión de rayos X de alta energía. El satélite será enviado primeramente hacia Júpiter donde, aprovechando el campo gravitatorio de este planeta, "dará vuelta" en una órbita que lo llevará a su regreso por encima de uno de los polos del Sol. Es así como, en combinación con otros satélites en órbita terrestre, observando desde otro ángulo, Ulises proveerá información tridimensional de la estructura de las fulguraciones en altas energías. Además, diversos países, entre ellos EE.UU. y China Popular,
llevarán a cabo observaciones solares desde globos estratosféricos.
Aprovechando las técnicas más modernas, se puede en la actualidad
efectuar vuelos automáticos transoceánicos de larga duración
(del orden de los 15 días), que suplantan en parte las observaciones
realizadas desde satélites. Estos globos llevarán pesadas
cargas instrumentales para la medición de rayos X, rayos gama y
campos magnéticos en la fotosfera solar. |
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