| CIENCIA HOY | Volumen 1 - Nº 2- Febrero/Marzo 1989 |
¿Es verdad que Bohr se resistió mucho a la idea del electrón positivo?
En aquella época no se entendía la teoría de Dirac que preveía la existencia de partículas con energía negativa, los "agujeros". El mismo Dirac creía al principio que esas partículas deberían ser protones, y sólo más tarde advirtió que la masa correspondía a electrones con carga positiva, los positrones. Antes de que esta teoría fuera confirmada por los experimentos, Bohr se resistió mucho a aceptarla. No se entendía cómo un electrón podía desaparecer espontáneamente, emitir luz e ir a energías negativas; cómo sería posible fabricar partículas a partir de dos signos, más y menos, del valor de una raíz cuadrada, que era, o que en esencia derivaba de la ecuación propuesta por Dirac. Sin embargo, luego que los experimentos confirmaron esta hipótesis, Bohr hizo su mea culpa.
Usted dejó Viena y fue a Berna. Después vivió en Leipzig, Copenhague, Inglaterra, Praga, Estados Unidos, la Unión Soviética, Francia, Portugal, Argentina y Brasil. ¿Por qué viajó tanto?En verdad, yo no viajé, fui viajado... En primer lugar, formaba parte de la carrera del profesor universitario o del investigador comenzar trabajando en un centro pequeño y, a medida que maduraba intelectualmente, ser invitado a sitios más importantes como asistente hasta llegar a profesor titular por lo general en centros mayores. Esta era una característica de la carrera universitaria, pero no fue sólo por eso que yo viajé; se dio también el problema de las persecuciones raciales y políticas en Europa. En 1930 yo ya había hecho varios trabajos y me establecí en Leipzig hasta 1932. Entonces me fui a Copenhague, uno de los centros de la física mejor conceptuados en la época. Permanecí poco tiempo porque fui invitado a trabajar en Praga y fue entonces que comenzaron los problemas políticos. Praga había sido uno de los lugares tradicionales de la física, pero ya dejaba de serlo y comenzaron las persecuciones. Me fui entonces a los Estados Unidos, a Kansas, invitado como profesor visitante. Al terminar el contrato ya tenía una invitación para ir a Rusia.
¿Dónde residió en la Unión Soviética?En Odesa. Cuando llegué en 1935 las condiciones de vida eran pésimas, pero había un gran entusiasmo entre los jóvenes universitarios. Esto me encantó. Los cursos eran desorganizados y ellos pagaban por hora, por grupo al que se le daba clase. Yo tenía 150 alumnos y me aconsejaron dividirlos en grupos de 10, 20 ó 30 y repetir la misma clase para cada uno, así ganaría más dinero. Pero no acepté y exigí un aumento de sueldo: me lo dieron. Otro problema era que la universidad no recibía ni libros ni revistas extranjeras. Hice mucho ruido en el ministerio y ellos decidieron comprarlos. Seleccioné en un año cuatro jóvenes para formar en física teórica. Hasta hoy siguen trabajando allá. Pero tuve que dejar Rusia en 1937, cuando la presencia de extranjeros se fue haciendo cada vez más sospechosa para el gobierno de Stalin.
Usted demuestra una preocupación permanente por la formación de los jóvenes científicos. Esto ha ocurrido en todos los lugares donde estuvo...Es verdad, durante toda mi vida procuré mantener una estrecha relación con los estudiantes y con la enseñanza. Porque, donde están los jóvenes está la posibilidad de renovación. En Rusia, al principio, fueron creados no se cuantos institutos para la "investigación pura" porque se decía que, desvinculada de la universidad, la investigación daría mejores resultados. Fue un fracaso y no consiguieron atraer buenos investigadores. ¿Cómo se descubrirían nuevos valores si no se estuviera en contacto con los jóvenes? Los viejos tienen que ser reemplazados por los jóvenes.

El camino recorrido por mi generación presentó muchas dificultades. No fue fácil. La gente trabajó principalmente por interés, porque gustaba de los problemas planteados por la física. Sabíamos, tanto en 1920, con la destrucción del Imperio Austrohúngaro, como más tarde, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, que teníamos el deber de reconstruir lo que había sido destruido. Pocos tenían una idea clara de la magnitud y las consecuencias de lo que estaban haciendo. Entre los pocos que sabían lo que estaba ocurriendo se encontraba Lord Rutherford, de quien recuerdo un episodio interesante.
En 1918 Rutherford era profesor en Manchester y el gobierno inglés le pidió que fuera a París para discutir con P. Langevin un nuevo dispositivo de ultrasonido que éste había propuesto para detectar submarinos, problema al que en aquel momento se daba prioridad. Rutherford, que entonces lograba los primeros indicios de una transmutación inducida del átomo, se negó alegando no tener tiempo. El gobierno le envió entonces una orden de servicio y Rutherford prometió ir cuando pudiese, diciendo "ahora no puedo porque, si yo rompo el átomo, eso será más importante que vuestra guerra". Hoy sabemos que Rutherford tenía razón: la fisión del núcleo atómico influyó notablemente en la historia de los últimos 50 años.
¿Cuál era el pensamiento de Niels Bohr acerca de la colaboración para el uso de la energía nuclear?Después de la Segunda Guerra Mundial, Bohr estaba muy preocupado porque sólo los Estados Unidos tenía la bomba. Pensaba que el secreto no podía ser mantenido por mucho tiempo y que los rusos también tenían la capacidad de hacerla, lo que generaba una gran tensión en el mundo. Sugirió entonces a los americanos e ingleses que divulgaran sin tardanza los secretos de la bomba y que se estableciera un sistema de colaboración internacional para el uso pacífico de la energía nuclear. La propuesta fue rechazada por los americanos y por Churchill, quien trató a Bohr muy mal. Bohr, que conocía a los físicos rusos ?Kapitza, Landau y otros? sabía que eran capaces de aprovechar los nuevos conocimientos de física nuclear y, de hecho, la tensión mundial aumentó.
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