| CIENCIA HOY | Volumen 1 - Nº 2- Febrero/Marzo 1989 |
![]() Triatoma infestans, especie transmisora de la enfermedad de Chagas más en la habitación humana en la Argentina y en varios países sudamericanos. Los adultos son insectos alados de vuelo corto y pesado, que pueden llegar a medir 3 cm de longitud. Arriba: típica pared de adobe que alberga vinchucas entre sus grietas y huecos. |
En los últimos tiempos está siendo especialmente estudiada la transmisión del parásito en los casos de transplante de órganos con posterior tratamiento inmunosupresivo.
El mismo Carlos Chagas constató la presencia de T. cruzi en reservorios animales al aislar un parásito del armadillo (Dasypus novencinctus); resaltaba así la existencia del ciclo selvático de la Tripanosomiasis. En la Argentina se han señalado numerosos hospederos silvestres y varios domésticos. En 1935, Salvador Mazza y sus colaboradores dieron a conocer la infección natural del pequeño armadillo (Zaedycus pichyi caurinus) en la provincia de Mendoza. Desde esa fecha a la actualidad diversos trabajos han mostrado infección natural en murciélagos, ratones, comadrejas y monos silvestres. La transmisión de la enfermedad del animal al hombre se produce a través del insecto vector o por la ingestión de carne cruda. Pero este último caso es de escasa probabilidad debido al bajo número de parásitos presentes en los tejidos y a la falta de este hábito en las poblaciones rurales. También mamíferos domésticos tales como gatos y perros fueron encontrados infectados conviviendo con el hombre. Las aves son refractarias a la infección por T. cruzi y por eso se alimentan sobre ellas las vinchucas que son útiles para el diagnóstico humano.
La detección de la infección por T. cruzi en la primera etapa de la enfermedad puede realizarse por la búsqueda directa del parásito en la sangre. Pero ya en las infecciones crónicas, cuando la densidad de parásitos en el medio sanguíneo es muy baja, se recurre a la confirmación indirecta mediante el examen de anticuerpos por técnicas inmunodiagnósticas -serológicas- en el suero de las personas afectadas.
M. B . Rosenbaum y J. A. Cerisola descubrieron una correlación directa entre la reactividad serológica para Chagas y las alteraciones electrocardiográficas.
En la Argentina, el relevamiento de mayor envergadura de los casos de infección es el que se efectúa anualmente mediante el estudio de los ciudadanos de 18 años convocados para la revisión médica antes de efectuar el Servicio Militar Obligatorio. Desde 1981, 230.000 individuos promedio son examinados mediante técnicas inmunodiagnósticas específicas para Chagas. En ese año se verificó una prevalencia del 5,2% de infectados, con variaciones límites entre 30% (Provincia del Chaco) y 2,3% (Capital Federal). Dichos datos fueron corroborados en años posteriores, aunque con una tendencia a la disminución, ya que en 1985 el porcentaje general fue del 4,45%, considerablemente menor al registrado a principios de la década del 60 que fue del 10%. La reducción es atribuible a la acción de los Programas de Control que trabajan desde 1962 desinsectizando las viviendas y controlando los bancos de sangre.
En la mayoría de las provincias históricamente endémicas son cada vez menos frecuentes los casos de nuevas infecciones. En Santiago del Estero, en los primeros tres meses de 1988, se atendieron en el Centro de Patología Regional del Hospital Independencia 36 casos agudos en niños y, en San Juan, en el Hospital Rawson, fueron detectados ocho casos en niños provenientes de una localidad alejada de la ciudad. Para conseguir la interrupción de la transmisión, la vigilancia de la reinfestación por vinchucas en los domicilios debe ser muy activa.
La aparición de la enfermedad de Chagas está asociada a los grupos de edad. En Santiago del Estero, el 90% de los nuevos casos son detectados en los niños menores de 10 años, de los cuales un tercio son menores de un año. La manifestación clínica más frecuente en la etapa aguda es el agrandamiento del hígado y del bazo (hepatoesplenomegalia) y, menos frecuentes, la miocarditis y la meningoencefalitis. El signo específico y más conocido de la enfermedad de Chagas agudo se presenta en menos del 5% de los casos: es el ya mencionado complejo oftalmoganglionar o signo de Romaña. La mayoría de los casos agudos presentan signos inespecíficos, pero conocidos por el médico rural.
La enfermedad aguda es mortal en el 1 % de los pacientes que presentan manifestaciones clínicas, según lo determinaron H.Lugones y sus colaboradores en Santiago del Estero, los estudios de seguimiento de pacientes chagásicos crónicos, realizados por E. Manzullo y sus colaboradores en el Hospital Muñiz desde 1969 a 1980, han demostrado que la mortalidad es similar en ambos sexos y más frecuente en el grupo etario de 40 a 50 años, con una tasa de 6,7 por mil. Por datos de la OMS se estima que la muerte de los pacientes ocurre dentro de los seis años en que se ha diagnosticado la cardiopatía chagásica severa; en cambio, el pronóstico de las patologías cardíacas moderadas es incierto.
![]() Porcentajes de infección chagásica en la Argentina en varones de 20 años, nacidos entre 1944-1949 y en 1965. |
![]() Vivienda característica de Formosa y, en general, de todo el NE argentino, construida con troncos de palma. Es también refugio de vinchucas. |
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Huevos de vinchuca. Cada hembra puede producir a lo largo de su vida (hasta un año y medio) un total aproximado de mil huevos, pero la cifra habitual es de alrededor de 500. El período de desarrollo total de insecto, de huevo a adulto, varía de acuerdo a las especies entre 60 y 90 días. Abajo: vinchuca luego del desove. |
Las acciones contra la vinchuca en la Argentina comenzaron a finales de la década del 50 y se basaron en tratamientos con insecticidas de las viviendas infestadas, su mejoramiento y la educación sanitaria de la población. En los inicios de las campañas era usual encontrar todas las casas rurales con insectos y hasta uno de cada dos insectos infectados por T. cruzi. Gracias al control, la dinámica natural de infestación domiciliaria ha sido modificada y se ha observado también una reducción en los niveles de infección de los insectos. Estos resultados permitieron que, en los últimos cinco años, la mayoría de las áreas de las distintas provincial afectadas hayan pasado a una fase de vigilancia epidemiológica, que consiste en una continua observación de la existencia de vinchucas en la vivienda humana (véase "El insecticida no es suficiente").
En la actualidad, medicamentos antichagásicos específicos y no tóxicos, drogas para esterilizar la sangre a transfundir, técnicas de pronóstico de la miocarditis, otras estrategias de control tales como vacunas seguras y efectivas y una mayor participación de la comunidad, son los temas que preocupan a varios grupos de investigadores del mundo, que trabajan principalmente en nuestro continente. A las investigaciones debe sumarse el mejoramiento efectivo de la calidad de vida de los habitantes. Así se podrá contar con una estrategia global para el control de la transmisión de Chagas, que ocurre en los grupos sociales de menores recursos económicos y culturales.
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