Volumen 1 - Nº 2 - Febrero/Marzo 1989

Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Asociación Ciencia Hoy

 

 

CARTAS DE LECTORES

ADHESIONES

En calidad de Presidente de la Comisión de Asuntos del Menor y la Familia de la Cámara de Diputados de Buenos Aires hago presente mi profunda satisfacción ante la aparición de la revista Ciencia Hoy por lo puntual del tratamiento de los temas allí expuestos, siendo de mi particular interés el referido al aborto, especialmente por la precisión de los datos volcados. Soy del convencimiento de que sólo informando correcta y maduramente lograremos asumir la problemática social actual.

Gastón H. Ortiz Maldonado, La Plata

He tomado conocimiento de los fines de vuestra Asociación y el hermoso proyecto de la creación de la revista Ciencia Hoy. Ya conocía la calidad de Ciéncia Hoje de Brasil, por tener relaciones científicas muy estrechas con academias y colegios médicos de ese noble país. El proyecto es de excepcional valor, pues ha sido analizado muy meticulosamente, lo que asegurará su éxito futuro. La revista cubrirá una clara necesidad de la opinión pública seria y responsable de nuestro país.

Raúl Matera, Buenos Aires

Deseo transmitir a todo el grupo editor de Ciencia Hoy mi alegría por el comienzo de este difícil emprendimiento y el magnífico resultado inicial que han logrado. Muchas veces me he preguntado si no sería posible hacer algo así en nuestro país y siempre he llegado a conclusiones negativas: competir nada menos que con las versiones castellanas de Scientific American y La Recherche por un mercado potencial de lectores relativamente pequeño, lograr un mínimo de homogeneidad en el estilo literario y asegurar un caudal de colaboraciones de buen nivel y amenidad suficiente me pareció un emprendimiento demasiado difícil de materializar. A ello hay que agregar que escribir un artículo de divulgación es endiabladamente difícil y agrega poco al currículum del autor. Ciencia Hoy comprueba con hechos que tales conclusiones son erradas.

Juan Mange, Florencio Varela

Felicitaciones por el primer número de Ciencia Hoy. Hay que tener mucho coraje y mucho optimismo para lanzar esta publicación en estos momentos. Y el resultado, con las salvedades que paso a anotar, es excelente: ustedes han producido una revista llena de artículos interesantes y bien escritos, así como bien ilustrados. Tengo solamente dos objeciones: (1) En el debate sobre neurociencias y psicología, ya que incluyeron a un psicoanalista, ¿por qué excluyeron a los espiritistas, astrólogos, curanderos y demás mercaderes del alma inmaterial? (2) Paladini afirma, en su informe "Moléculas con memoria", que Benveniste et al. procedieron "tomando grandes precauciones para evitar artificios". Precisamente, el resultado de las investigaciones críticas de Maddox, Stewart y Randi muestran fehacientemente que no hay tal cosa, y que los "resultados" salían solamente en presencia de uno de los colaboradores de Benveniste. Además, artículos posteriores, publicados en Nature y en otras revistas, mostraron que los "resultados" no habían sido replicados en otros laboratorios. Finalmente, se sabe que el laboratorio de Benveniste está financiado por la industria homeopática. Me permito además hacer notar que el precio de la suscripción para América latina por 6 números es la mitad de la suscripción a Science o a Nature por 52 números. ¿Quién podrá abonarse a Ciencia Hoy a semejante precio? Más de uno se preguntará si éste no es un ejemplo de la megalomanía porteña. Mario Bunge, Montreal (Canadá) ·

(1) A juicio de los editores, el psicoanalista era más apropiado.
(2) En la página 68 de este número, A. C. Paladini se refiere nuevamente al "caso Benveniste". Por lo demás, los responsables de Ciencia Hoy no son (todos) megalómanos ni (todos) porteños, y quizá por ello no han logrado, pese a su coraje y optimismo, reducir los costos de envío por vía aérea.

INTEGRACION

Considero fundamental para el futuro de América latina que las comunidades científicas de nuestros países se integren, por lo cual veo con alegría el lanzamiento de Ciencia Hoy. Felicitaciones por la calidad de la revista; deseo que ella sea un suceso editorial y financiero. Glaci Zancan, Curitiba (Brasil)

TEMPERATURA DEL UNIVERSO

En el artículo "¿Han muerto las supercuerdas?", publicado en el N° 1 de Ciencia Hoy (pág. 64), se afirma que "la temperatura media del universo actual" es de -2700C, vale decir, aproximadamente 3 K sobre el cero absoluto. ¿Cómo se estimó esta temperatura? Además, la termodinámica clásica que me enseñaron afirma que a medida que nos acercamos al cero absoluto cesan los movimientos de rotación y traslación de los átomos y sólo persisten los movimientos de vibración. ¿El valor mencionado significa que la mayor parte de los átomos del universo se encuentra en estas condiciones? Esto parece contradictorio con la imagen intuitiva que tenemos del universo.

Patricio Peluflecha, Buenos Aires

EI autor del artículo, F. A. Schaposnik, y H. Vucetich, del Departamento de Física de la Universidad de La Plata responden:

FIRE AND ICE
Some say the world will end in fire,
Some say in ice
From what I've tasted of desire
I hold with those who favor fire.
But if it had to perish twice,
I think I know enough of hate
To say that for destruction ice
Is also great
And would suffice
Robert Frost(1874-1963)

FUEGO Y HIELO. Unos dicen que el mundo termina en fuego,/ Otros dicen que en el hielo./ Por lo que he gustado del deseo,/ Estoy con los partidarios del fuego. /Pero si tuviera que sucumbir dos veces,/ Creo saber bastante acerca del odio /Como para decir que en la destrucción el hilo /También es poderoso y bastaría. (Trad. E.L. Revol)

Con relación a la primera pregunta, debemos aclarar que la temperatura a que se refiere el artículo es la del fondo cósmico de radiación. Este es un mar uniforme de radiación que impregna el universo, y que puede detectarse como una suerte de ruido similar al ruido parásito que se oye en la radio durante una tormenta. El estudio de la distribución en frecuencias de su energía muestra que tiene las mismas características que la radiación de un cuerpo negro, a una temperatura de 2,7 K (aproximadamente -270° C). La medida de la temperatura del fondo cósmico de radiación es muy dificultosa: las técnicas radioastronómicas usuales no sirven pues la radiación estelar de la galaxia lo oculta a varias frecuencias. Deben usarse antenas especialmente diseñadas, libre de ruidos parásitos, protegidas contra la contaminación electromagnética de origen humano y, para las medidas más precisas, es necesario elevar el detector por encima de la atmósfera en globo o cohete. Amo Penzias y Robert W. Wilson midieron por primera vez la temperatura del fondo cósmico de radiación en 1964, utilizando una excepcional antena de radio construida para la comunicación a través de satélites en los laboratorios Bell de Crawford Hill, y recibieron por ello el premio Nobel de Física de 1978. La segunda pregunta se refiere a la agitación térmica de los átomos y a la cercanía al cero absoluto. Es importante notar, en primer lugar, que la materia (en la forma de protones, neutrones y electrones) es muy escasa comparada con la radiación: hay alrededor de mil millones de fotones (cuantos de radiación) por cada partícula. Esto significa que la radiación almacena la mayor parte de la entropía del universo y, por lo tanto, éste se encuentra "muy caliente". La pequeña temperatura de la radiación de fondo oculta el hecho de que se trata de un reservorio prácticamente inagotable de entropía, y el análogo de la agitación térmica lo provee el movimiento desordenado de los fotones de la radiación. La experiencia cotidiana nos dice que las propiedades de la naturaleza no tienen nada en común con las propiedades de un sistema en equilibrio: el sistema solar o nuestra galaxia son pequeñas regiones, excepcionales en el universo, que se encuentran fuera del equilibrio termodinámico. Gracias a ello nosotros (las moléculas y átomos que nos forman) estamos lejos del cero absoluto.

Para mayor información sobre este tema, el lector puede consultar el excelente libro Los tres primeros minutos del Universo, de S. Weinberg, Alianza Editorial, Madrid, 1984. Y también, desde una perspectiva diferente, leer el poema de R. Frost que se incluye en esta página.

ERRATA

Diversos lectores han señalado una errata que se ha deslizado en "¿Han muerto las supercuerdas?" (Ciencia Hoy, N° 1, pág. 64). Allí se lee que en el comienzo del universo el tamaño de éste era de 1035m. El valor correcto es 10-35 m, la distancia de Planck.

 

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