Volumen 15 - Nº 88
Agosto-Setiembre 2005

El Instituto Balseiro y la Comisión Nacional de Energía Atómica

Este número de Ciencia Hoy está íntegramente dedicado a indagar la historia y la actualidad del Instituto de Física de Bariloche, hoy Instituto Balseiro, una de las escuelas superiores de físicos e ingenieros más prestigiosas de Iberoamérica. Se publica cuando se cumplen 50 años del inicio de sus tareas docentes, lo cual, como sucede en general con los aniversarios, invita a reflexionar sobre lo sucedido en el lapso de la conmemoración, sobre aciertos y desaciertos. En este caso, la reflexión relevante es sobre la implantación, el desarrollo y el futuro de la tecnología nuclear en la Argentina y, en particular, sobre pasado, presente y porvenir de la CNEA, establecida pocos años antes. La existencia y actividad de esta explican por qué se creó el Balseiro, que, a su vez, constituyó uno de sus logros más positivos. De ahí que ocuparse de este requiera ponerlo en el marco de aquella.

Por su valor estratégico y por el hecho de movilizar a científicos, ingenieros, técnicos, administradores, políticos y militares, los procesos de adquisición y asimilación de la energía nuclear, iniciados a fines de la segunda guerra mundial y que hoy, si bien con otras características, continúan vigentes, se cuentan entre los temas de mayor interés para el amplio campo de los estudios académicos sobre la ciencia y la tecnología. Téngase presente que a comienzos de los años cincuenta la energía nuclear fue percibida en la arena internacional como una nueva panacea. Alentados por el programa norteamericano ‘Átomos para la paz’, muchos países científicamente periféricos, como la Argentina, vieron en dicha energía un camino rápido hacia la industrialización y el desarrollo económico.

La creación de condiciones que permitieran el trasplante de la energía atómica significó para el país realizar en esos años un amplio conjunto de cambios: entre otros, superar una imagen internacional negativa por sus posiciones durante la mencionada guerra, crear internamente un ámbito político e institucional adecuado y formar especialistas en muchos temas, como la metalurgia nuclear, la radioquímica, la electrónica o la física de reactores. La actividad de la CNEA fue un factor decisivo en el complejo proceso de asimilación local de dicha tecnología. También ayudó a la institucionalización de la física en el medio académico, en el que hasta ese momento era relativamente marginal.

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