Volumen 15 - Nº 88
Agosto-Setiembre 2005

 

La historia del Laboratorio de Bajas Temperaturas del Centro Atómico Bariloche está estrechamente vinculado a su persona. ¿Podemos hablar de sus orígenes?

Bueno, le voy a contar una historia un poco personal y por lo tanto subjetiva. Voy a tratar de ubicarme retrospectivamente con relación al hoy llamado Instituto Balseiro y al Laboratorio de Bajas Temperaturas. Yo soy inmigrante; mis padres se trasladaron al norte de la Argentina cuando yo tenía 13 años; terminé mis estudios secundarios en Salta. Entonces comencé a buscar un lugar donde hacer mis estudios universitarios, lo cual significaría un esfuerzo económico muy grande para mis padres. Y bueno, por razones anecdóticas me fui a estudiar a Córdoba ingeniería civil, y ahí tuve un compañero, Ricardo Broglia, que deseaba ir al Instituto Balseiro. Estoy hablando de la década del cincuenta.   Broglia, hoy un físico bien conocido que está en el exterior, me convenció de que nos presentásemos al examen. Entonces pensé que mis chances eran muy bajas, entraban muy pocos alumnos. Me presenté y salí seleccionado. Ingresé en el año ’58, soy de la cuarta camada.

¿Qué impresión tuvo entonces de sus profesores del Instituto Balseiro?

 El grupo de docentes era reducido: dos profesores italianos, Manlio Abele y Luis Moretti, que estuvieron poco tiempo, Manuel Balanzat, que era un matemático español que  jugó un papel importante, Juan y Clara Macmillan, Wolfgang Meckbach, Alberto Maiztegui, Mario Foglio, Susana Fernández Long, Iván Cisneros y unos pocos más. Ellos nos trataban muy bien y nosotros, los alumnos, los veíamos con mucho respeto. En aquella época uno pensaba que era gente mayor, pero en realidad era gente muy joven. Balseiro murió en 1962, a los 42 años. Había un vínculo de respeto basado en nuestro reconocimiento de que era gente de calidad profesional y cultural. Balseiro era un hombre muy culto. Eran  pocos profesores, pero conocían con amplitud sus temas. Mi promoción tuvo de profesor a Balseiro, primero en Mecánica Racional, en el segundo semestre en Mecánica de Fluidos, en el tercero en Mecánica Estadística, y después en Mecánica y Electrodinámica Cuántica e Introducción a la Física Nuclear. Además, era director del Instituto. La creación del Centro en Bariloche era un desafío nada fácil, Balseiro tenía a colegas de otras partes del país con los cañones apuntándole, criticándolo por ser el fundador y director de una institución, entre comillas, elitista. En este clima luchaba por conseguir presupuesto para sostener la institución. A todo esto, se suma su esfuerzo para transmitir a los alumnos, desde sus primeros pasos, que la investigación era lo esencial y que el Instituto se formaba alrededor de la investigación.

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