Volumen 15 - Nº 88
Agosto-Setiembre 2005

José Antonio Balseiro. Una semblanza


Arturo López Dávalos
Instituto Balseiro-CONICET

 

La trayectoria científica y algunos rasgos de la personalidad de Balseiro permiten comprender su papel protagónico en la creación del instituto de física que finalmente lleva su nombre.

En 1943, un año antes de que Balseiro completara sus estudios de física en La Plata, había llegado a la Argentina el profesor austríaco Guido Beck, que se instaló en el Observatorio Nacional de Córdoba. Beck traía las últimas novedades sobre los avances de la física en Europa y se propuso difundirlas en la Argentina, especialmente entre los estudiantes jóvenes que habían recibido una visión estática de la ciencia, fruto de la escasa o nula actividad de investigación de sus profesores. Su presencia en el Observatorio, sumada a la dinámica personalidad del director Enrique Gaviola, convirtió a esa institución en un lugar de visita obligado para aquellos jóvenes interesados en la investigación científica.

Balseiro fue admitido en el Observatorio para completar una pasantía postdoctoral bajo la dirección de Beck. La estadía de dos años en Córdoba lo llevó de regreso a su ciudad natal, donde había cursado sus estudios secundarios en el Colegio de Monserrat. También le brindó la formación en los temas modernos de la física, que no había alcanzado en las aulas de La Plata. Recibió del profesor austríaco los elementos necesarios para dominar las técnicas de la física teórica de la época. La relación con su maestro amplió sus horizontes intelectuales y emocionales enriqueciendo su personalidad, ya que Beck traía consigo el caudal de la cultura académica europea y la vivencia directa de los sufrimientos de la guerra; esto lo reconocería Balseiro en una carta en que le decía: ‘Usted, de quien aprendí más que física’.

Balseiro ya era profesor titular en La Plata, estaba casado y era padre de una hija, cuando en 1950 obtiene una beca del Consejo Británico para viajar a Inglaterra. También era un investigador activo y científicamente productivo, ya que sus trabajos al lado de Beck lo habían llevado a ocuparse de temas modernos de la teoría de campos y había publicado varios escritos en las revistas nacionales Revista de la UMA (Unión Matemática Argentina) y Ciencia e Investigación, y al menos dos trabajos en el Physical Review que merecieron ser citados por físicos reconocidos, uno por Lev Davidovich Landau y otro por Ugo Fano.

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