Volumen 9 - Nº 54
Diciembre 1999
Enero 2000

El arte del Jaguar


José Antonio Pérez Gollán
Museo Etnográfico (UBA) y CONICET

Ha llegado al público el libro más reciente de Alberto Rex González: Cultura La Aguada, arqueología y diseños (Filmediciones Valero, Buenos Aires, 1999). La obra consta de dos partes: una escrita por González y titulada Cultura La Aguada del Noroeste Argentino (500-900 d.C.) 35 años después de su definición; y la otra, bajo la denominación Diseños de esta cultura de La Aguada, son imágenes de la cultura de La Aguada recopiladas por Ana Montes de González. 

El volumen rinde homenaje al permanente interés que tuvo Ana Montes por difundir el arte de las culturas indígenas de la Argentina. Se ilustran los diseños de la cerámica con motivos incisos o grabados, procedente –la mayor parte de ella– de la colección Muniz Barreto del Museo de La Plata. La selección tiene un indudable valor tanto desde la arqueología como desde la historia del arte. El trabajo de Ana Montes permite una interpretación más compleja del arte precolombino, que supera el enfoque formal basado en la estética contemporánea y fuertemente arraigado en el exotismo. 

El texto de Alberto Rex González, por su parte, analiza el concepto de lo que hoy se entiende por cultura de La Aguada. Este concepto reconoce una trayectoria histórica de más de un siglo: en 1891, Samuel A. Lafone Quevedo dio a conocer un conjunto de piezas de alfarería que hoy atribuimos a La Aguada, e identificó el tema del arte con un dragón o Medusa. Al año siguiente, comenzó a usar el adjetivo draconiano para calificar la representación que aparecía en los vasos de cerámica. Lafone Quevedo, que en 1857 había obtenido un magister artium de la Universidad de Cambridge, intrepretaba las imágenes según los modelos del mundo clásico –el dragón o Medusa– para describir, en realidad, categorías andinas. En otros textos, afirmaba que las piezas eran de carácter ceremonial y que su arte era la expresión de una mitología; en términos de antigüedad, suponía que la alfarería draconiana pertenecía a pueblos que ocuparon las regiones de Andalgalá y Belén (Catamarca) mucho antes de la Conquista.


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Pág. 58-62