Volumen 8 - N47 - Julio/Agosto 1998

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Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la
Asociación Ciencia Hoy

ENTREVISTA

a Alan Sokal

Miguel de Asúa

CIENCIA HOY tuvo la oportunidad de charlar largamente con Alan Sokal
durante su visita a Buenos Aires. Durante esta entrevista, Sokal expuso
sus opiniones acerca de la naturaleza de la ciencia, el método científico
y varias cuestiones relativas a la filosofía de la ciencia. Asimismo,
nos aclaró muchos aspectos de su libro Impostures Intellectuelles,
cuya versión inglesa acaba de ser publicada.

Alan Sokal, un físico de la New York University, ha alcanzado la primera plana de los grandes diarios del mundo debido a su parodia de la crítica de la ciencia efectuada por los autores "posmodernos", publicada en 1996 en la revista Social Text (ver "Experimento Peligroso", CIENCIA HOY 36 1996). Al año siguiente, junto con su colega belga Jean Bricmont, Sokal publicó su libro Impostures Intellectuelles (Paris, Editions Odile Jakob, 1997), en el que expone y profundiza sus ideas sobre las "imposturas" y la poca seriedad de la obra de muchos escritores (en general, de origen francés) que distorsionan las teorías científicas apoderándose de ellas y deformándolas para sus propios fines. También reflexiona acerca de los filósofos y sociólogos (en general, de habla inglesa) enrolados en las variadas corrientes de pensamiento que sus críticos agrupan con el rótulo de "relativismo cognitivo" (la versión inglesa del libro -corregida y aumentada- fue publicada en julio en Inglaterra por Profile Books con el título Intellectual impostures y será editada en noviembre en los EE.UU. por St. Martín's Press con el título Fashionable Nonsense; para una recensión de la obra (ver "Sokal Ataca de Nuevo", CIENCIA HOY 43 1997).

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Sokal, en su reciente visita a Buenos Aires, tuvo la amabilidad de concedernos una larga entrevista, facilitada por su entusiasmo y su notable dominio del castellano. Durante la reunión, el crítico expuso y aclaró muchas de sus opiniones sobre varios aspectos de la filosofía de la ciencia y otros temas que, quizás por su dificultad intrínseca, no han recibido repercusión pública, pero que constituyen -en mi opinión-la parte más interesante de su propuesta. Esperemos que este documento siga alimentando la polémica.

Uds. defienden en el libro la comparación de la marcha de la investigación científica con la del sentido común del detective o del plomero, no le parece que están subvalorando la complejidad de un problema al que hombres como Galileo, Newton, Descartes, Herscheí Whewell y muchísimos otros han dedicado gran parte de sus esfuerzos?

Siempre he querido evitar la frase "sentido común", pues la concepción científica del mundo es, a veces, muy contraria al sentido común: por ejemplo, el sentido común dice que una mesa es sólida, mientras la física nos enseña que, en realidad, es mayoritariamente vacía. Lo que defendemos es la continuidad -metodológica entre la ciencia y la vida cotidiana, no la continuidad de resultados. Así que prefiero hablar de "actitud racional", la misma actitud racional que gobierna cualquier investigación seria de cualquier fenómeno. Podemos distinguir tres niveles. En un extremo, el conocimiento en la vida ordinaria, por ejemplo: Conozco que existe un vaso delante de mí. En el otro extremo, la metodología científica. Y, como paso intermedio, la actitud racional en dominios no científicos de conocimiento, como es utilizada por historiadores o detectives o plomeros. La investigación científica no es radicalmente diferente de esto. Estamos subrayando, entonces, la continuidad metodológica entre diversos dominios de conocimiento humano. Esta posición es opuesta a la de ciertos científicos y ciertos filósofos de la ciencia, como los que constituían el llamado "circulo de Viena", que querían elevar la ciencia a un nivel de privilegio, respecto de otros tipos de conocimiento. Me gusta como lo sostiene Susan Haack en su libro Evidence and Inquiry no es que la ciencia sea "especial", sino que participa de una cierta actitud, que es la actitud racional para investigar cualquier cosa de la vida. Si quiero saber dónde está la gotera en mi techo o cuáles son las mejores direcciones para cierto tema en Internet, sé que debo buscar ciertas cosas y, a la vez, estar atento a posibles indicios que pueden indicarme que, si sigo el camino planeado originalmente, me equivoco. Es decir, debo estar dispuesto a cambiar mis creencias en función de las contrapruebas. En fin, la actitud racional es la guía para cualquier investigación honesta, científica o de la vida corriente, porque de ella se desprenden ciertas reglas generales para cualquier investigación en cualquier dominio del conocimiento humano. Lo que distingue a la ciencia moderna de otros conocimientos, no es una situación "privilegiada", sino el hecho de que ha desarrollado más profundamente que otros campos esta actitud racional común a toda investigación seria. Y "más profundamente" significa aquí utilización de la estadística, repetición de experimentos, control, etc. Existe una continuidad entre la actitud racional de la vida corriente y la ciencia: los principios son los mismos, pero los detalles de metodología de investigación, obviamente, deben depender de los fenómenos que uno quiere investigar. No utilizamos los mismo métodos en física de estado sólido que en física de partículas.

En su libro, Uds. afirman que "un hecho es cualquier cosa que sucede fuera de nosotros . Cuál es su fundamento para afirmar esto, que de ninguna manera es tan evidente como Uds. lo hacen aparecer? En realidad, gran parte de la filosofía occidental consiste en una discusión sobre este tipo de temas.

En cuanto al idealismo, hemos incluido una cita de Euler, la cual reconozco que es un poco frívola, y que al leerla alguien puede llegar a pensar que somos unos tísicos ingenuos y no captamos la complejidad del problema. La cita es: "Cuando mi cerebro excita en mi alma la sensación de un árbol o una casa, yo afirmo audazmente, que existe fuera de mi, realmente, un árbol o una casa, cuyo tamaño, posición y otras propiedades me son conocidos. Así, no es posible encontrar hombre o bestia alguno que dude de esta verdad. Si un campesino quisiera dudar de ello, si él dijera, por ejemplo, que no cree que su capataz existe, aunque este estuviese delante de él, se lo tomaría por loco, y con razón. Pero cuando un filósofo expresa sentimientos parecidos, desea que se admiren su espíritu y sus luces, que sobrepasan infinitamente las del pueblo común". Si incluimos esa cita, es para que ilustrara un aspecto serio, y es que nadie, ni aún los filósofos idealistas, son idealistas en la vida real. Todo el mundo actúa cada día como sí fuera realista. Evidentemente, al cruzar la calle evitamos los coches que están ahí y no pensamos: "Bueno, este coche es un coche de mí imaginación".

 

Uds., en el capítulo tres del libro, desarrollan un argumento, que equivale a afirmar que existe una especie de continuidad o filiación entre la filosofía escéptica de David Hume y el relativismo cognitivo contemporáneo. Yo encuentro que esto es bastante difícil de sostener.

Primero, en cuanto a Hume, es necesario subrayar que -hasta donde yo sé- él no era escéptico radical. Hume planteaba el escepticismo radical y sostenía que es irrefutable, pero a la vez negaba que fuese interesante. El sostuvo algo equivalente a lo que nosotros afirmamos. Cuando aludimos al "escepticismo radical de Hume", nos estamos refiriendo al escepticismo radical que Hume postuló, aunque sin adherirse a él. Pero, si introdujimos el tema del escepticismo radical, es porque creemos que muchos argumentos relativistas confunden lo que podríamos llamar "niveles de escepticismo". Es decir, que utilizan argumentos que son propios del escepticismo radical -el cual cuestiona la posibilidad de cualquier tipo de conocimiento- para generar escepticismo a propósito de una cierta teoría y no de otras. En definitiva, se mezclan argumentos del escepticismo radical y del escepticismo específico (respecto de una cierta teoría). La posición del escepticismo radical es coherente, pero debe ser aplicada a todos los campos, no solamente a cuestionar la existencia de los electrones o del ADN sino también al hecho...

...de que existieron dinosaurios.

Si, es un buen ejemplo.

No es mío...

Entonces, los argumentos relativistas y escépticos tienen una filiación que se remonta mucho más allá de Hume, pues muchos de ellos se encuentran en los sofistas de Grecia. No pretendimos escribir una historia de la filosofía, pero si queríamos introducir el problema del escepticismo radical. Primero, para admitir que es irrefutable; segundo, para enunciar que, no obstante, en la práctica nadie lo toma en serio; en tercer lugar, para señalar que, sí uno es un escéptico radical coherente, entonces debe aplicar esta posición a todos los campos y niveles del conocimiento, no sólo a las teorías que no le gustan.

No reconozco con claridad cuál es la posición de Uds. en el libro respecto de lo que se llama, entre los filósofos de la ciencia, la "carga teórica" de las observaciones. Es decir la idea de que no existen observaciones 'puras", sino que toda observación presupone una hipoteca teórica, que enfrentamos el nivel empírico siempre desde una u otra teoría.

Aquí habría que considerar que, por ejemplo, todas nuestras observaciones astronómicas dependen de enunciados teóricos y, en particular, de hipótesis ópticas respecto del funcionamiento del telescopio y de la propagación de la luz en el espacio. Y lo mismo es verdad para cualquier observación. Por ejemplo, cuando se "mide" una corriente eléctrica, lo que uno ve, en realidad, es la posición de una aguja en una pantalla, que coincide con un número, el cual es un índice relacionado por nuestras teorías a la existencia y a la magnitud de una corriente. Creo que esta constituye la idea fundamental de la filosofía de la ciencia del historiador y filósofo de la ciencia Pierre Duhem y con eso estamos completamente de acuerdo.

Asimismo, nos parece que los experimentos en la ciencia funcionan como una red. Es decir, no se trata nunca de un único experimento y una única proposición teórica, sino que tenemos varios experimentos. Por ejemplo, si tratamos de verificar las proposiciones ópticas con experimentos terrestres, nunca vamos a estar seguros del resultado; pues la óptica podría cambiar en el espacio cósmico -en efecto, sabemos ahora, gracias a la relatividad general, que existen pequeños efectos de este tipo-. La epistemóloga Susan Haack esclarece el desarrollo de la ciencia mediante una metáfora muy interesante: la ciencia es como un crucigrama, y una vez que hemos resuelto las columnas e hileras centrales, el resto es más fácil; pero a veces sucede que, mientras completamos los detalles, llegamos a contradicciones que nos obligan a borrar cosas que creíamos resueltas. Desde el siglo XVII, por lo menos, todos los científicos y filósofos hemos sabido que todo conocimiento es provisorio y sujeto a una eventual revisión. Susan Haack, en su analogía, traduce esto diciendo que es mejor hacer el crucigrama en lápiz que en bolígrafo.

tengo entendido que ustedes rechazan o, al menos, critican la posición de Popper, quien afirma que el científico debe hacer todo lo posible para "falsar" o refutar sus hipótesis...

Un problema difícil consiste en saber cuál es la posición de Popper. Porque el no es lo que algunos llaman un "falsacionista ingenuo", sino que reconoce problemas en el proceso de la "falsación", aunque no esta muy claro corno los resuelve. Lo que se constituye una certeza es que él rechaza tajantemente la inducción y nosotros creemos que, si rechazas toda inducción, no puedes hacer nada.